¿Carne y Pisco? ¿Por qué no?

La carne siempre ha estado estrechamente unida al vino y ha sido así por cientos de años. Esta relación surge casi espontáneamente cuando pensamos en comer carne, sea res, cerdo, pollo o pescado. Y es que el vino nos ofrece una enorme posibilidad de combinaciones.

Si eso no es suficiente, aún nos queda la alternativa de recurrir a la cerveza, que al igual que el vino, disfruta de una amplia diversidad de estilos y sabores que se adaptan fácilmente a cualquier gastronomía. Hasta aquí todo va bien, porque estamos ante bebidas con bajo volumen alcohólico y gran flexibilidad que permiten un maridaje bastante sencillo.

Pero ¿qué sucede si queremos encontrarle a nuestro Pisco un espacio con la carne?

Para comenzar, las bebidas de alto grado alcohólico suelen imponerse al plato y, en caso elijamos tomarlas mezcladas con hielo puede apagar toda posibilidad de percibir los sabores. El reto aquí es utilizar toda nuestra creatividad para encontrar un equilibrio ideal entre el destilado y la carne; sea por semejanza o por oposición.

Al elegir una carne a la parrilla o al horno, pensemos en un cóctel frío que no contenga hielo. Un Capitán se acoplará a la perfección porque el toque dulce y especiado del Vermouth armonizará con la jugosidad del corte. En este caso, el equilibrio lo encontraremos por contraste. Si persistimos con el Pisco puro, nuestros cortes deberán contener grasa intramuscular, ya que el alcohol contendrá el cuerpo graso y a la vez ayudará a limpiar nuestro paladar. Esto mismo sucederá si nos preparamos un casero bistec a la mantequilla. Para el caso de los pescados, nuestro voto iría para el salmón, crudo o ahumado.

Para hacer más simple el proceso de armonizarlos, nos enfocaremos en la carne de res. Un Pisco de uva Italia, Moscatel o Torontel  abrazará cálidamente platos fríos como  por ejemplo, un steak tartare de lomo, un carpaccio de ternera o un sándwich de roastbeef. Los sabores frescos de la carne, la acidez del limón o de las alcaparras, la untuosidad del aceite de oliva, o el dulce de la cebolla levemente caramelizada, se fusionarán íntimamente con los intensos sabores del destilado de estas uvas.

Podemos utilizar también nuestro destilado bandera para cocinar. El tradicional lomo saltado  flambeado con Pisco es ya todo un clásico. No se nos ocurre mejor compañero que un Pisco puro de Quebranta.

Recordemos que los destilados de uvas aromáticas (Italia, Moscatel, Albilla y Torontel) combinan mejor con sabores y aromas robustos, mientras que aquellos que provienen de uvas no aromáticas (Mollar, Negra Criolla y Quebranta) tienden ser más agradables con carnes suaves.

Tengamos siempre presente que nuestro Pisco posee propiedades digestivas, por lo que funcionará perfectamente como bajativo luego de una opípara comida. ¡Buen provecho!

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