“Veneramos el espíritu del vino”

Los vinos de Jumilla son los embajadores de una villa de contrastes, cuya personalidad surge de la tierra. Sorprende comprobar cómo, de los pedregales de arena y caliza, herencia geológica del Triásico, se obtiene esa miríada tan rica de tonalidades. Del dorado Moscatel al goloso rosado, del insolente rojo del Monastrell más joven al dominante bermellón de los crianzas en madera.

Para comprender el espíritu de lucha jumillano hay que sentir el sol implacable del verano, el gélido relente invernal y el contraste de temperaturas. En ese tesón por la vida, tierra y labriego han aprendido a retener la escasa lluvia que llega y a convertir las adversidades en vinos con temperamento.

Fuente: https://gilfamily.es/bodegas_juan_gil/familia_gil

Todo empezó cuando Juan Gil decidió, en 1916, crear una bodega en Jumilla. Era el sueño del bisabuelo de los actuales propietarios de Viñas Familia Gil, que dejó su trabajo de picapedrero para embarcarse en una aventura que todavía no ha acabado. No vivió para ver cómo el proyecto crecía y fue su hijo quien lo continuó.

Así hasta llegar al padre de los actuales propietarios de la empresa familiar, aunque murió de forma prematura a los 59 años. Es aquí cuando entra en acción la figura de Rosario Vera, matriarca de la familia, quien sin su figura las bodegas hoy no existirían, según indican sus hijos.

Tras quedarse viuda, cogió las riendas de la bodega y se aseguró de que sus nueve hijos estudiaran. En el año 2000, Miguel y Ángel Gil decidieron retomar el negocio familiar en el que ahora participan los nueve hermanos.

Fuente: https://www.levante-emv.com/el-mostrador/2021/04/16/bodega-juan-gil-vinos-sostenibles-bbva-48426036.html

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