La Roja Rubí Merlot

Tiempo atrás se estrenó en Lima una película llamada “Sideways” o en español “Entre Copas”. En ella, el protagonista proclamaba su desprecio por cualquier vino de la uva Merlot y, a su vez enaltecía todo lo que proviniera de la Pinot Noir. Para hacer la historia corta, durante los minutos finales de la trama, se le ve bebiendo su “vino más preciado”: un Cheval Blanc del año 1961. Bueno, Château Cheval Blanc es una famosa bodega en Saint-Émilion, (Burdeos, Francia) cuyos vinos poseen un alto porcentaje de…¡Merlot! Paradójico, ¿no?

Como ha sucedido con alguno que otro vitiño, su nombre deriva de una ave: el mirlo. En el ya casi extinto dialecto occitano gascón, el vocablo “merlau” significa “pajarillo negro”. Por lo tanto, la asociación entre ellos surge porque el color de las bayas de esta vid se asemejaba al color de las plumas de estos pajarillos, los cuales retozaban libremente por los viñedos.

Su zona de origen es Bordeaux y el Sudoeste francés (Cahors y Bergerac). Pomerol y Saint -Émilion, en la ribera derecha del río Dordogne, producen los vinos de mayor renombre mundial, en los cuales, tanto la Merlot como la Cabernet Franc, tienen significativa participación en la composición de ellos, con la ayuda de un muy pequeño porcentaje de Carbernet Sauvignon. No podemos dejar de mencionar la Maremma toscana italiana y el cantón suizo de Ticino como destacados exponentes de esta uva. 

Su cultivo está bastante difundido en las diversas zonas productoras de vino, y esto se debe a que es una uva que madura temprano y, adicionalmente, tiende a combinarse extraordinariamente bien con aquellas que necesitan de sus amigables características. Prefiere los suelos calizo-arenosos y los de grava, los que suelen presentar buen drenaje. Tiende a producir un excelente fruto en climas templados o ligeramente fríos.

¿Qué tipos de vinos nos da la Merlot?

Generalmente presenta un color rubí intenso con tintes violáceos. El color dependerá del lugar de cultivo, ya que en ciertas áreas geográficas se logran vinos más oscuros, mientras que en otras, se obtienen vinos ligeros, menos cubiertos y más claros.

Sus aromas tienden hacia los frutos rojos entre ellos, la ciruela, las grosellas y moras. Algunas veces podemos detectar flores rojas, tabaco, pimienta, menta, guindas, violetas y suaves toques de chocolate. La crianza aporta aromas de trufa y de cuero.

En boca, este vino es menos tánico que otras variedades, pero aún así, la fuerza de sus taninos le permite afrontar el paso del tiempo con mucha nobleza. Usualmente es un vino blando, carnoso y afrutado. Sus mostos jóvenes suelen ser muy agradables ya que no presentan astringencias elevadas.

¿Qué origen debemos elegir?

Obviamente, los afrutados, generosos y de suave barrica vinos de Saint-Émilion, son bastante accesibles y difundidos. Si buscamos bien, algún Lalande-de-Pomerol nos lanzará notas más potentes de la Merlot. Y sí la economía nos lo permite, un opulento Pomerol nos llevará en un prolongado viaje de complejidad, potencia, fineza y riqueza de terroir. California y Washington State nos ofrecen  rica fruta, agradable acidez y atractivo color.  Chile es una despensa abundante de Merlot de excelente calidad-precio. Sus entregas nunca decepcionan y, algunas bodegas han logrado  elaborar sobresalientes vinos con esta uva.

¿Qué tal un ossobuco con un Merlot? No lo piensen dos veces.

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