Los Terroirs del Mundo: Limarí

Dejamos la Argentina, cruzamos los Andes y llegamos a Chile. Aquí nos detendremos un tiempo para recorrer y conocer algunos de sus “terroirs”; sobre todo, de aquellos que nos despierten mucha curiosidad por el potencial de generar excelentes vinos con uvas poco usuales dentro de la región.

Limarí se encuentra a unos 400 kilómetros aproximadamente al norte de Santiago, ciudad capital, y forma parte de la Región de Coquimbo junto con Choapa y Elqui. Toda esta región es tradicionalmente productora de aguardiente, siendo las uvas Moscatel y la Aleático (Moscatel Rojo) las de mayor cultivo. Hay una sub-zona que bien vale destacarla: Ovalle, que además es la capital de la provincia de Limarí. Por lo general, las uvas aquí alcanzan niveles de azúcar importantes, con los que fácilmente se pueden obtener hasta 15% de volumen alcohólico en los vinos. Por esta razón, los emprendimientos vitivinícolas, que datan de 1993, han buscado zonas planas o de pendientes poco elevadas, para beneficiarse de las frescas brisas marinas que suben   del Océano Pacífico (a 30km de distancia), que mitigan las mañanas y tardes normalmente calurosas. A esta fría bruma se le conoce con el nombre de “camanchaca”. Los termómetros pueden marcar los 30°C en verano. Por lo tanto, es fundamental ubicar dentro del valle los microclimas que posean temperaturas promedio más bajas. Si estas variables no son bien manejadas, estaríamos ante la posibilidad de constantes procesos de acidificación del vino.

No nos olvidemos que, si bien la vid es una planta que se adecúa correctamente a diversos climas y factores, disfruta y se da mejor en zonas templadas. Para que sus elementos maduren lenta y perfectamente, necesita de mucha suavidad y de microclimas idóneos.

Las escazas lluvias hacen que se tengan que aprovechar eficientemente las aguas que discurren por el río Limarí, provenientes de los deshielos cordilleranos. Existe aquí una elevada luminosidad, casi un 30% sobre el promedio de otros valles chilenos.

Su suelo es poco fértil, calizo (carbonato de calcio), muy típico de zonas semi-áridas/semi-desérticos, pedregoso, con presencia de limo, arcilla y cuarzo. Esta característica les otorga a los vinos de esta zona gran parte de su robustez y mineralidad peculiares.

Si tenemos suelos calizos, ¿qué uva blanca los aprovecha mejor? Pues nada menos que la Chardonnay. Como en Champagne. Limarí gesta vinos de Chardonnay realmente formidables. Rica mineralidad, buena acidez, notas de manzana, melón verde, melocotón blanquillo y pera. Otras variedades de uvas blancas: Sauvignon Blanc, Viognier, Pinot Gris.

Si la Chardonnay se da opulenta en este terroir, ¿cuál sería la uva tinta acompañante ideal? La Pinot Noir. Dúo inseparable en la Borgoña francesa. La otra uva tinta que se cultiva en Limarí es la Syrah, pero la variedad de zonas frías como p.ej. Côte Rotie, Cornas y Hermitage (Vallée du Rhone, Francia). En menor proporción: Cabernet Sauvignon, Merlot y Carmenere.

Las uvas blancas se benefician más de su cercanía al océano, mientras que las tintas, al contrario, si están más alejadas de la influencia del mar, mejor.

Busquemos en la etiqueta de los vinos la denominación “Limarí” para asegurarnos totalmente de su procedencia.

Bodegas por buscar: Concha y Toro, Casa Tamaya, Tabalí, Francisco de Aguirre, Viña 8 Tierras.

Este fin de semana deléitense con un vino de este singular “terroir”.

Roberto Viacava Duffy, Sommelier peruano y Consultor en Vinos. Colaborador de La Canastería.