Los Terroirs del Mundo: Tunuyán

Tunuyán es una subzona del Valle de Uco (Mendoza), así como lo son Tupungato y San Carlos. Sin embargo, aquí se han logrado fusionar la altura, la variedad de suelos y un conjunto de microclimas idóneos para producir vigorosas uvas de una muy alta calidad.

A este espectacular terruño se llega luego de una hora de viaje desde Mendoza ciudad. Hace muchos años atrás, el Valle de Uco era una zona conocida por su explotación petrolífera. Sin embargo, existía ya una creciente actividad agrícola, centrada fundamentalmente en los cultivos de frutas como: duraznos, manzanas, peras y cerezas. La vid se asentó hace más de un siglo en esta zona, pero no fue hasta hace un par de décadas atrás que algunos vitivinicultores empezaron a producir vinos, sobre todo de la uva Malbec, que no sólo poseían excelentes y particulares características, sino que también competían en calidad con aquellos elaborados en Luján de Cuyo y Maipú. Sabemos que estas dos últimas están en la parte central y alta del río Mendoza, lo que se conoce como “Primera Zona Productora”. De esta forma se inicia el “boom” de los vinos del Valle de Uco, siendo Tunuyán el núcleo de este auge.

¿Qué características hacen destacable a esta subzona del Valle?

La cordillera tiene mucho que ver aquí. Las cristalinas y limpias aguas de sus deshielos dan vida al cauce del río Tunuyán y a su afluente, el río Las Tunas. Estas aguas son las que se utilizan para regar los viñedos. La altitud en las que se cultiva la vid va desde los 900 msnm hasta los 1,700 msnm.  Si bien todos los viñedos están al pie de la cordillera, las zonas más bajas posibilitan que algunos viñedos tengan una disposición que permite una vendimia mecanizada. La baja humedad permite mantener viñedos casi “orgánicos”, sanos y libres de plagas, con plantas de “pie franco” (no injertadas).

Sus variados suelos son una combinación de distintos elementos; pero compuestos mayoritariamente de una capa superficial de material aluvial (arena, limo y arcilla) y una base de canto rodado (piedras redondas).  Otros presentan capas calcáreas, de grava, yeso y caliche negro.

Como sabemos, cada tipo de suelo aportará su cuota de singularidad al vino. Está comprobado que año tras año, vendimia tras vendimia, el terroir se transmite intacto al vino.

La temperatura promedio en esta zona es de 14°C con muy alta luminosidad. Los inviernos tienden a ser prolongados y los veranos muy cortos. A pesar de esta particularidad, los estudios de la relación suelo/tipo de uva han permitido que la baya disfrute de todas las ventajas para poder madurar óptimamente.

Podemos decir que los vinos de Tunuyán tienen un tremendo potencial de envejecer estupendamente, debido a su jugosa y prominente acidez, rica concentración y firmeza de taninos e intensa coloración.  Impetuosa fruta y fina mineralidad dotan de buena elegancia y profundidad a estos vinos. En las etiquetas de las botellas de este “terroir” es raro encontrar la denominación “Tunuyán”, en cambio, se hace referencia a los “micro terroirs” o a las conocidas Indicaciones Geográficas (IG) que lo componen: Los Chacayes, Los Árboles, Vista Flores y San Pablo.

Uvas tintas para tener en cuenta: Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot, Pinot Noir (zona alta y más fría San Pablo). Uvas blancas: Chardonnay, Sauvignon Blanc, Viognier

Bodegas en Tunuyán: Salentein, Bianchi, Clos de los Siete, Cuvelier Los Andes, Bodega Monteviejo, Antucurá, Piedra Negra y Giménez Riili.

Dato curioso: Las uvas del vino de Lionel Messi son nada menos que de Tunuyán.

En Tunuyán no sólo se disfruta de un extraordinario vino y de una gastronomía local, sino también de una maravillosa naturaleza.

Roberto Viacava Duffy, Sommelier peruano y Consultor en Vinos. Colaborador de La Canastería.