Tiempo de Parrilla y de Vino

Aprovechemos estos momentos y tiempos para encender la parrilla. El hacerlo nos da sosiego de este accidentado mundo, nos permite disfrutar de buena compañía y a veces, cuando todo nos sale bien, escuchar la tan buscada exclamación: “¡palmas para el parrillero!”. Los ritos y procesos que involucran asar en la parrilla son esenciales para entender la relación ancestral del hombre con el fuego. Cocinar de esta forma tan simple y básica es también cuna de una serie de técnicas para lograr una cocción adecuada y precisa de los alimentos. Sabemos que en una parrilla podemos poner lo que se nos ocurra o lo que se nos apetezca.

Para romper un poco con la bien ganada hegemonía de las carnes rojas, hoy propondremos algunas variantes, como por ejemplo, utilizar carnes blancas, mariscos o, a nuestro ya habitual amigo, el pulpo. Y, ¿por qué estas opciones?, primero porque son carnes sabrosas, que se asan con facilidad y que van muy bien con cualquier guarnición y, segundo, porque armonizan increíblemente con los vinos blancos y en especial con aquellos elaborados con la uva Albariño.

La Albariño se cosecha desde hace siglos en la región noroccidental de la península ibérica, en especial, en la zona de Galicia. Los vinos de esta notable, singular y muy poco difundida vid son de una acidez particular que va desde lo moderado a lo crujiente, además, posee aromas a cítricos, manzana verde, pera y ligeros destellos de mineralidad, flores blancas y miel. Un perceptible amargor es siempre una particularidad de esta uva. El volumen alcohólico normalmente no pasa del 13%, esto le otorga más versatilidad  y mayor frescura al momento de beberlo.  Su paso por el paladar es cítrico, de lima y toronja, con un inconfundible recuerdo salino que surge de la influencia marítima de esta región.

La D.O. Rias Baixas es la denominación que aglomera los mejores ejemplares de España.  En ella podemos encontrar gran variedad, desde vinos muy jóvenes y frescos hasta aquellos añejados por mucho tiempo en botella, que tienden a desarrollar aromas y sabores de compota y miel. Este potencial de añejamiento se debe a los altos niveles de acidez y a los prominentes fenoles que se encuentran en su hollejo o piel. 

En Portugal, la Albariño es parte de la mezcla que da vida al “Vinho Verde” o “Vino Verde”, un tanto más bajo en alcohol, más liviano en el paladar y, con una suave carbonatación que nos hace recordar a los “vinos de aguja”. Igual de frutal y floral que su contraparte española, es ideal para carnes blancas y mariscos a la parrilla.

Como vemos, es un interesante reemplazo de las habituales Chardonnay y Sauvignon Blanc.

Y ahora que ya tenemos los carbones encendidos, coloquemos sobre la parrilla, esa esperada panceta de cerdo rociada con sal y romero, algunas conchitas con mantequilla y parmesano, sabrosos muslitos de pollo con sillao y miel, y un pulpo, al que sólo le pondremos unas brasas de compañía. ¿Qué nos falta? Pues, descorchar esa botella de Albariño.

¡A celebrar la vida!