Una Evolución Acertada: España y sus Vinos

España, y para ser más específicos, la zona de la Rioja,  se vio favorecida durante el siglo XIX de las técnicas de viticultura y de vinificación bordelesas, pero este avance no se extendió a otras regiones del país ibérico. Tuvieron que pasar muchas décadas para que España sea uno de los productores vitivinícolas que mayores cambios positivos ha experimentado. No mentimos al decir que su producción de vinos era muy incipiente y poco sofisticada. Las condiciones en las que se elaboraban los vinos eran sumamente rudimentarias. Para la fermentación se utilizaban tinajas de barro y, en los mejores casos, pilas de cemento o lagares. El vino en su mayoría era “aceptable” o de muy baja calidad. Lo poco bueno que había era caro y se encontraba en pequeñas cantidades. Aparte de Vega Sicilia de Ribera del Duero, cuyo vino era escaso y costoso,  alguno que otro vino riojano realmente sobresalía.

A pesar de este sinuoso pasado, las mejoras empiezan a darse a mediados de los años 70, cuando España empieza a abrirse al mundo de la mano de una creciente prosperidad. Es así que aparece gente dispuesta a invertir en el negocio vitivinícola, a los que se suman enólogos profesionales formados en escuelas francesas  y  estadounidenses. Otro punto esencial, es la adopción de cepas foráneas, principalmente en la zona de Cataluña, donde el pionero, Miguel Torres, empezó a experimentar con  variedades francesas con mucho éxito. Lo mismo se fue replicando en otras regiones como Navarra y Somontano. Adicionalmente, se empiezan a reemplazar los viejos y grandes toneles de roble por barricas de roble americano o francés. Esto mejoró los procesos de crianza; al ser éstas más amigables para el vino.

La creación de las Denominaciones de Origen y de Los Consejos Reguladores tuvo un efecto positivo en la mejora de sus estándares. En un inicio, homogenizó muchas variables que creaban descontrol o mermaban la imagen de determinada región. En la actualidad, sin embargo, algunos productores han optado por no acogerse a una D.O o caso contrario, salirse de ella, con el objetivo de tener un poco más de flexibilidad e independencia al momento de tomar decisiones fundamentales referidas al viñedo o a la bodega.

De España recibimos o adoptamos una de las clasificaciones con la que tenemos mucha familiaridad, y que, de algún modo, no pocos productores del “Nuevo Mundo” han interpretado a libre albedrío.

Aquí la clasificación:

Vino Joven: Son los vinos sin crianza, que se embotellan una vez terminado el proceso de elaboración. Se beben dentro de los dos primeros años a partir de la fecha de vendimia.

Vino Crianza: Es el vino cuyo tiempo de envejecimiento debe ser de dos años como mínimo. Por lo menos, seis meses deben ser en barrica de roble (01 año es en la DOC Rioja). Los vinos blancos y rosados deben tener una año, de los cuales 6 meses deben ser de crianza en barrica.

Vino Reserva: Son los vinos cuyo periodo de crianza o envejecimiento es de tres años. De ellos por lo menos un año debe ser en barrica de roble. Los blancos y vinos rosados deben cumplir 24 meses, de los cuales, 6 meses deben pasar por barricas de roble

Vino Gran Reserva: Hace un tiempo atrás estos vinos se elaboraban sólo durante grandes cosechas. Hoy en día, este parámetro se ha vuelto menos riguroso. Los Gran Reserva se someten a 5 años de envejecimiento, de los cuales, dos años como mínimo deben transcurrirlos en barricas de roble. 

Nota: En las últimas dos décadas entró una nueva sub-clasificación: Roble o Semi Crianza. Ésta se ubica entre el Vino Joven y el Vino Crianza. El tiempo mínimo en barrica de roble es de tres meses y puede llegar a 9 dependiendo de la bodega. Este vino se mezcla luego con un vino joven. La primera D.O. en aplicar esta subclasificación fue Ribera del Duero.

Es válido resaltar que mientras más se avanza en el tiempo de añejamiento, menos vinos rosados y blancos iremos encontrando.

Si bien, en la mayoría de las zonas de España podemos encontrar vinos de gran nivel y con precio accesible, son algunas las que producen vinos de valor excepcional: Ribera del Duero, Rioja, Priorato, Bierzo, Montsant, Manchuela,  Costers del Segre, Somontano, Rias Baixas, Jumilla y La Mancha.

¿Listos para un vino español? ¡Anímense!